Pon un redactor médico en tu vida (científica). Parte I

Durante mi vida profesional como redactora médica dando apoyo en la redacción de una gran variedad de artículos biomédicos, me he encontrado con que muchos de los investigadores e investigadoras con las que trabajaba no tenían experiencia en la implicación de un profesional de la redacción médica en la elaboración de sus artículos. Otros, incluso, arrugaban la nariz en un gesto de incredulidad cuando les comentaban la participación de un redactor médico en su publicación. Me encanta explicarles —y más aún que se den cuenta luego— del valor que aportamos a sus publicaciones.

No solo puedo hablar de ello en primera persona —son ya 15 años colaborando en la redacción de artículos biomédicos con los investigadores (mi experiencia se extiende además a otros ámbitos de la redacción médica de los que os hablaré en otro momento)—; por si alguien lo pone en duda, varios estudios han analizado la calidad de los artículos científicos cuando ha participado un redactor médico y cuando no.

Por suerte, en 2019, Obaro Evuarherhe y cols. recopilaron los estudios publicados hasta 2018 sobre esta materia —en concreto sobre la elaboración de artículos originales de ensayos clínicos aleatorizados— y realizaron una revisión sistemática en la que evaluaron la calidad de los artículos en función de si estos habían tenido el apoyo de un redactor médico o no. Los ocho estudios que cumplían los criterios de selección establecidos comparaban 849 publicaciones que declaraban el apoyo de un redactor médico y 2.073 en las que no aparecía tal declaración1. Creo que merece la pena comentar los resultados de este estudio y ponerlos en contexto para poner el valor el papel del redactor médico en estos trabajos.

El apoyo de un profesional de la redacción médica mejora la calidad de los artículos biomédicos.

Así es. De las variables seleccionadas para valorar la calidad del artículo, el apoyo de un redactor médico se asoció con1:
  • Una mayor adherencia a las guías CONSORT (3 estudios), según lo establecido en las recomendaciones de la International Council of Medical Journal Editors (ICMJE)3 o las Guías de buenas prácticas para la investigación biomédica patrocinada por empresas (GPP 2022)4. La adherencia a estas guías asegura una presentación de resultados más completa y transparente. Las guías CONSORT y las pertinentes para otros tipos de estudios se encuentran en la red EQUATOR2.
  • Una mejor calidad del inglés escrito (2 estudios), un aspecto en el que las editoriales ponen especial énfasis.
  • Una mayor probabilidad de publicación en revistas con factor de impacto (1 estudio).
  • Una menor tendencia a informar resultados no preespecificados en el análisis (1 estudio).

El apoyo de un redactor médico y la rapidez de publicación

Por desgracia, esta revisión nos dice poca cosa sobre esto. En uno de los estudios, el apoyo de un redactor médico redujo el tiempo desde la última visita de paciente hasta la publicación del artículo. Sin embargo, al analizar el tiempo de aceptación tras el envío (analizado en 2 estudios), los resultados dicen casi lo contrario. No nos asustemos, mientras que en el primer caso el proceso analizado, exceptuando el análisis estadístico, incluye casi en su totalidad la participación de un redactor médico, en el segundo no: se trata de una etapa que depende mucho del proceso editorial (por citar solo un problema endémico: encontrar revisores disponibles) y no solo del redactor médico1.

Cómo puede favorecer el apoyo de un redactor médico la rapidez de publicación

Lo primero que puede influir en el retraso en la publicación es el rechazo por parte de la editorial porque la revista seleccionada no sea la adecuada (out of scope: motivo número 1 de rechazo). Una buena elección de la revista debe permitir pasar el filtro del editor, que además incluye aspectos como el interés del estudio y de la calidad de trabajo presentado, tanto en contenido como en forma.

Pese a pasar este primer filtro, es raro que un artículo no sea devuelto a los autores tras la revisión por pares (peer review) ¿Cuáles son los motivos más frecuentes de rechazo en este punto? Estos incluyen no seguir lo expuesto anteriormente, añadiendo aspectos específicos de la investigación del tema que se aborda. Por algo son los expertos. En mi experiencia, participar en la respuesta a los revisores forma parte del crecimiento profesional del redactor médico.

¿Te faltan aún motivos para poner un redactor médico en tu vida (científica)?

En el siguiente post seguiremos en ello (y veremos las limitaciones en la interpretación de los resultados de este estudio).

Referencias

  1. Evuarherhe O, Gattrell W, White R, Winchester CC. Professional medical writing support and the quality, ethics and timeliness of clinical trial reporting: a systematic review. Res Integr Peer Rev. 2019;4:14.
  2. EQUATOR Network. Disponible en: https://www.equator-network.org [Último acceso 27 julio 2025]
  3. International Committee of Medical Journal Editors (ICMJE) Recommendations for the Conduct, Reporting, Editing, and Publication of Scholarly Work in Medical Journals. Updated 2025. Disponible en: https://www.icmje.org/icmje-recommendations.pdf [Último acceso 27 julio 2025]
  4. Good Publication Practice (GPP) Guidelines for Company-Sponsored Biomedical Research: 2022 Update. Ann Int Med. 175(9):1298-1304.

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