Pon un redactor médico en tu vida (científica). Parte II

La revisión sistemática Obaro Evuarherhe y cols. (2019)1 sobre el valor del redactor médico en la elaboración de artículos originales de ensayos clínicos aleatorizados que comenté en el post anterior, aporta aún más datos de interés además de la mejora de la calidad de los artículos en contenido y forma y la rapidez de publicación: se trata de la visibilidad del artículo.

 

Entramos en un aspecto de especial interés hoy en día, por muchos motivos. El primero, en incesante aumento del número de publicaciones. Solo en el campo biomédico, cada año aparecen más de un millón de artículos nuevos2,3, casi dos artículos por minuto3, lo que desde la década de los 60 del siglo pasado se ha acuñado con el término «sobrecarga de información»4. En medio de esta vorágine, los científicos necesitan aumentar la visibilidad de su investigación para obtener reconocimiento y demostrar que sus hallazgos tienen un impacto en la sociedad. Hemos pasado del clásico dicho «Publica o perece» al «O eres visible o desapareces».

De los artículos incluidos en la revisión sistemática1, solo uno valoró el impacto del apoyo del apoyo del redactor médico en la elaboración del artículo y su visibilidad. Me parece interesante que, en este estudio, publicado en 2016, el apoyo de un redactor médico no se asoció con una mayor visibilidad del artículo según indicadores como Altmetrics o el número de citaciones o de visualizaciones anuales del artículo5. Personalmente, creo que este aspecto ha cambiado sustancialmente desde entonces: a la hora de escribir, los redactores médicos integramos cada vez más aspectos relativos a la visibilidad de las publicaciones. Ya os adelanto que hay varios trucos para que Google os encuentre y de potenciar la diseminación de la investigación en redes. 

¿Cómo puede ayudar un redactor médico a optimizar la visibilidad de las investigaciones?

De muchas formas, durante todo el proceso de elaboración del artículo.

ANTES

La selección de la revista es, como he comentado anteriormente, un aspecto fundamental. No sólo evita frustrantes rechazos por no estar dentro del foco de la revista, también asegura que nos dirigimos a la audiencia adecuada. El redactor médico es de gran ayuda en esta selección, lo que permitirá acortar los tiempos de publicación.

DURANTE

Escribir con estrategia SEO en la cabeza, lo que implica identificar las palabras clave más relevantes y tenerlas en cuenta a la hora de escribir los elementos accesibles a los buscadores: el título (descriptivo, atrayente hasta para Google) y el resumen. También, a lo largo del artículo. No de cualquier forma, claro. Eso forma también parte del trabajo de un redactor médico.

DESPUÉS

La disponibilidad de elementos gráficos ayuda enormemente a la comunicación de los resultados fuera del mundo editorial. Estos incluyen los comunicados de prensa, las plataformas de publicaciones académicas, las redes sociales, etc. El redactor médico es una figura clave en la elaboración de resúmenes gráficos, videoresúmenes, infografías, etc.

Cómo interpretar los resultados de esta revisión sistemática

Soy una profesional de la redacción médica, así que no puedo acabar sin comentar las limitaciones de este estudio que pueden afectar a su interpretación.

  • La primera, la hipótesis de que las diferencias observadas en la calidad de los estudios eran atribuibles al apoyo de un redactor médico, sin tener en cuenta otros factores que podían haber afectado a la misma. Aunque este aspecto pueda afectar a los estudios de forma individual, el hecho de haberse realizado una revisión sistemática apoya que el efecto sea consistente.
  • La segunda, me parece de especial interés, ya que refleja un aspecto de gran relevancia en nuestra profesión: los estudios clasificados como “no recibieron apoyo de un redactor médico” ¿realmente no lo recibieron o simplemente no lo reconocieron? No reconocer el papel del redactor médico, una práctica conocida como ghostwriting o redacción fantasma está vetada por todas las asociaciones profesionales de redacción médica como la American Medical Writers Association (AMWA), la European Medical Writers Association (EMWA) y, en nuestro país, la Asociación Española de Redactores de Textos Médicos (AERTeM). Según las guías y recomendaciones comentadas anteriormente, el papel de quienes han colaborado en la elaboración del artículo y que no cumplen los criterios de autoría, deberían de ser incluidos en la sección «Agradecimientos». Esto incluye a los redactores médicos. 

¿En qué otros aspectos de la elaboración del manuscrito y la publicación es beneficioso contar con un redactor médico?

Pues la verdad es que, pese a que hemos resaltado muchos de los aspectos en los que el redactor médico aporta valor a una publicación a raíz de lo publicado, quedan muchos por comentar6,7. Y es que el papel del redactor médico va más allá de la propia redacción del artículo: también se encarga muchas veces del envío a la revista seleccionada (probablemente teniendo en cuenta su consejo), el seguimiento de la publicación y, una vez aceptado el artículo, de la revisión final de las galeradas. Y seguro que me olvido de algo. Lo dejamos para otro `post.

Con esto ¿Quién no querría poner un redactor médico en su vida (científica)?

Atribuciones: Iconos Freepik

Imagen 2: Adaptada de MedTexExpert (https://www.medtextpert.com/research-visibility-or-vanish/)

Referencias

  1. Evuarherhe O, Gattrell W, White R, Winchester CC. Professional medical writing support and the quality, ethics and timeliness of clinical trial reporting: a systematic review. Res Integr Peer Rev. 2019;4:14.
  2. Gonzalez-Marquez R, Schmidt L, Schmidt BM, Berens P, Kobak D. The landscape of biomedical research. Patterns (N Y). 2024;5(6):100968.
  3. Landhuis E. Scientific literature: Information overload. Nature. 2016;535(7612):457-458.
  4. Nicholson J. Information Overload, The Issues with Trusting Research Material. 2024. Disponible en: https://www.prenax.com/information-overload. [Último acceso 8 agosto 2025]
  5. Gattrell WT, Hopewell S, Young K, et al. Professional medical writing support and the quality of randomised controlled trial reporting: a cross-sectional study. BMJ Open. 2016;6(2):e010329.
  6. Bissau J, Borrego P. Professional Medical Writing: A Tool for High Quality Publications. Acta Med Port. 2015;28(5):545-547.
  7. Sharma S. Professional medical writing support: The need of the day. Perspect Clin Res. 2018;9(3):111-112.

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